Las personas nombradas empadronadores tendrán obligación de desempeñar ese cargo, y no podrán excusarse de él sino por causa grave, calificada por la misma autoridad que hiciere el nombramiento.
El empadronador que sin causa justa no desempeñe su encargo o fuere negligente en su cometido, será castigado con un mes de reclusión o multa de veinte a doscientos pesos.