Todo animal cuya muerte haya sido ocasionada por enfermedad infecciosa o causa desconocida deberá ser destruido por su propietario, incinerando la totalidad de sus despojos y dando aviso de ello a la Autoridad Municipal y al Departamento de Agricultura y Ganadería; cuando no sea posible la incineración completa deberán sepultarse los restos y cenizas a una profundidad no menor de metro y medio, cubriéndolos con una capa de cal.
Artículo 146
De Ganadería (Especiales, abrogada)· Título Primero › Capítulo X
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Lo citan: 148