Las políticas de promoción sobre el empoderamiento de las mujeres deben contemplar, como mínimo, las siguientes acciones: l. Procesos psicológicos que desarrollen la autoestima y la confianza en las relaciones grupales;
II. Procesos de acceso y control de los recursos para aminorar la dependencia de las mujeres en la familia, la comunidad y el Estado; y III. Procesos de organización política que refuercen las habilidades de las mujeres para organizar y movilizar cambios sociales.