1.El usuario legítimo de un programa de computación podrá realizar el número de copias que le autorice la Auditoría Superior, o una sola copia de dicho programa, siempre y cuando:
I. Sea indispensable para la utilización del programa; o II. Sea destinada exclusivamente como resguardo para sustituir la copia legítimamente adquirida, cuando ésta no puede utilizarse por daño o pérdida. 2. La copia o respaldo deberá destruirse cuando cese el derecho del usuario para utilizar el programa de computación.