Para los efectos de la fracción II del artículo anterior, se considera ingrato el adoptado:
I. Si comete algún delito que merezca una pena mayor de un año de prisión, contra la persona, la honra o los bienes del adoptante, de su cónyuge, de sus ascendientes o descendientes;
II. Si el adoptado acusa judicialmente al adoptante de algún delito grave que pudiera ser perseguido de oficio, aunque lo pruebe; a no ser, que hubiere sido cometido contra el mismo adoptado, su cónyuge, sus ascendientes o descendientes; y III. Si el adoptado rehusa dar alimentos al adoptante que ha caído en pobreza.